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25 de julio. Día de las mujeres afrolatinoamericanas y afrocaribeñas.

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“Confucio inventó la confusión”

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Imagen: noticias.latam.msn.com/ve/fotogaleria.aspx?cp-documentid=28640810

Creo que como pocos, los reinados de belleza son escenarios para la exhibición pública de las mujeres como objetos. La existencia de estos eventos anacrónicos sólo puede ser entendida en este momento como el lucrativo negocio de unos/as pocos/as que ganan dinero a partir de la explotación de estereotipos de belleza que son sexistas y racistas.

 El título de este post proviene  de una frase famosa (además de ser una terrible equivocación) que fue pronunciada por una concursante en uno de estos eventos. Tanto se ha repetido que se volvió el chiste fácil para burlarse de las reinas, de las modelos y en ocasiones, de las mujeres en general. Lo curioso es que a este concurso por lo general llegan mujeres jóvenes cuyos atributos físicos son considerados adecuados a la norma patriarcal, racista y heterosexual, pero no especialmente por sus amplios conocimientos o su extensa carrera académica. Las participantes deben enfrentar una prueba final en la que se les formulan preguntas, en la mayoría de las ocasiones ridículas, que por lo general reciben respuestas igualmente ridículas.

 Quiero sin embargo, profundizar en un aspecto que me parece interesante y es el hecho de que hay otros personajes públicos, hombres en una aplastante mayoría, los futbolistas, que a pesar de ser preguntados una y mil veces sobre los mismos tópicos responden de manera ridícula, inexacta o que denota una ignorancia profunda pero cuyas palabras rara vez se vuelven un chiste común, y sobre todo, no se les presenta como representantes de todos los hombres o de su inteligencia, ni siquiera de todos los deportistas.

 Afirmaciones tales como “perdimos porque no ganamos”, “No me importarí­a perder todos los partidos, siempre y cuando ganemos la Liga”, “Contento por mi debut, lo hice bien y por suerte pude lesionar a Francescoli”, “A veces, en el fútbol, tienes que marcar goles”, “Me gustaría jugar en un equipo italiano como el Barcelona”, etc., etc., han sido hechas por jugadores de ese deporte en declaraciones públicas. Incluyo estas frases no sólo para tratar de mostrar que la ignorancia o la imposibilidad de hablar de manera coherente, no es patrimonio de un género, sino también, para problematizar por qué lo que a los hombres se les deja pasar por alto, se les excusa o no se remarca, en cambio para las mujeres los errores son pesadas etiquetas de las que tenemos que defendernos en la cotidianidad.

 Unas (las reinas) y otros (los futbolistas) son productos de sociedades que valoran poco el acceso al conocimiento y la educación de las personas, de un sistema económico que simplemente las usa, de distintas maneras de acuerdo a su género, su raza y su clase, para explotar su trabajo y enriquecer a algunos/as pocos/as. Tendrán en la mente contraejemplos para decir que hay reinas cultas y futbolistas cultos (y ricos) y espero que así sea, pero lo más visible, lo que queda en el imaginario colectivo es que para las reinas los únicos personajes públicos de admirar son la madre Teresa de Calcuta, el papa y Jesús. En el caso de las mujeres, podemos ser científicas, investigadoras, artistas, activistas y luchadoras sociales pero de lo que se habla en general, es que una de nosotras afirmó que “Confucio inventó la confusión”.

Bombón