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MEMORIAS DEL X ENCUENTRO LÉSBICO FEMINISTA DE ABYA YALA, BOGOTÁ, COLOMBIA 2014.

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logoencuentrofeministaQueridas y estimadas compañeras lesbianas feministas de Abya Yala.

Con alegría y mucha emoción les enviamos la memoria del X Encuentro Lésbico- Feminista de Abya Yala, realizado en Colombia en el año 2014, que recoge lo que fue el proceso del Encuentro, pero también antecedentes del mismo. Hemos tratado de hacer una linda e interactiva memoria, donde encontrarán textos, vídeos, audios, etc.

Les invitamos a verla y leerla, siguiendo los links. Creemos que es muy importante para la memoria y los procesos históricos del movimiento lesbo-feminista y de las luchas de la región y es un insumo importante para la continuidad de los próximos encuentros.

Invitamos a difundirla no solo en el movimiento lesbo-feminista, sino tambien en los movimientos sociales y actores en procesos de resistencia en general, ya que este es un documento que acerca las luchas de las lesbianas feministas a las diferentes luchas contra todo tipo de opresión que se llevan a cabo en el continente, actualizando nuestro compromiso con estos procesos en contra del avance del capitalismo, el militarismo, el racismo, la colonialidad y las formas actuales del (hetero)patriarcado.

 

A difundir!!!!

Equipa X Encuentro Lésbico-Feminista de Abya Yala

memoria-x-elfay-colombia-2014-v

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Muchas historias…las mismas caras blancas

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Marcha-52

Foto de Sentiido.

Hace unos meses hubo un escándalo a propósito de una película sobre Stonewall, el motivo era que la cinta hacía un blanqueamiento de la historia, convertía una lucha en la que fueron protagonistas importantes gays, lesbianas y trans negras y latinas, en una muestra del poder emancipatorio de la gente gay blanca. Mientras tanto, un guión similar se escribe por aquí,  como lo muestran cuatro noticias de primera página que circularon durante el mes de junio: una entrevista a Gina Parody y a su pareja, Cecilia Álvarez; un artículo sobre el poder gay en Colombia y otra entrevista a Cecilia Álvarez. También hubo una nota similar en las Dos Orillas con las mismas protagonistas. Pero cual fue el motivo de tanto free press pro LGBT? parece que fueron los mensajes homofóbicos que recibieron en sus cuentas de twitter Claudia López y Gina Parody.

Esta amenaza se convirtió en el epitome de la homofobia en Colombia, de hecho en la entrevista de María Isabel Rueda parece que fuera tan grave como la masacre en la discoteca Pulse en Orlando. Más grave que todas las muertes de mujeres trans que van en este año o que todas las muertes de activistas LGBT. Supongo que esas vidas no son tan importantes, al final son parte de la larga lista de cuerpos racializados y pobres que se eliminan todos los días en este país. La pérdida de estas vidas no merece una entrevista en primera plana en un periódico, si acaso un editorial anodino como el del Espectador o alguna nota morbosa en la sección de judiciales.

Lo que queda claro es que la lucha LGBT es cosa de gente blanca y de élite, son los únicos que puede ser considerados protagonistas así su único mérito sea dar una entrevista con un “bonito” vestido desde la cómoda sala de su casa con seguridad privada, de hecho se pueden autonominar como activistas por dar una entrevista, lo que al parecer es más  heroico que lo que hacen muchos activistas en Bogotá y en Colombia, que todos los días luchan por transformar los prejuicios y por sobrevivir en una sociedad homofóbica.

Pero bueno así son los periódicos, medios que construyen arbitrariamente la realidad de este país de acuerdo a sus intereses. Tal vez, entonces, lo realmente triste es ver tanto activista compartiendo estas noticias por el Facebook y por Twitter, como síntoma de los nuevos tiempos de paz sin homofobia. Tal vez lo triste es que seguimos aceptando que los héroes o las heroínas son blancas y de élite, así como ha sido tradicionalmente la política de representación en Colombia, creo que es buen momento para darse cuenta que el problema no es solo de jerarquías de género y de heteronormatividad, y que el racismo y el clasismo que permea el movimiento de la diversidad sexual no es un problema menor, para un movimiento que pide igualdad de trato, igualdad de oportunidades…inclusión.

Mientras la caras blancas siguen apareciendo en la televisión y en los periódicos, el 3 de julio miles de caras no blancas salieron a marchar, a caminar por las rotas calles de la ciudad, expuestos de verdad al ataque de cualquier homofóbico/a, exigiendo que pare la violencia…la cual no les llegó vía twitter…

Lisa

 

25 de Noviembre, entre el pintalabios y los feminicidios…

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criticar pensarComo feminista debo admitir que uno de los temas que más se me dificulta trabajar es el de la violencia contra las mujeres, y no es porque lo considere excesivamente complejo, sino porque es tal vez el tema más banalizado, el preferido por cierto sentido común feminista, ese que rebosa de frases que puede repetir desde la candidata de un partido político de derecha, sin siquiera sonrojarse, hasta algunas actrices con buenas intenciones, devenidas en feministas registradas por las marcas Avon/OnuMujeres/Acnur, qué con pintalabios o frases cursis (Ej. Alejandra Borrero) y maquillaje corporal (estilo golpiza) piensan sensibilizar al mundo patriarcal (Ej. Angelina Jolie y Emma Watson). De hecho si una hace el ejercicio de preguntarle a cualquier político o personaje famoso por cualquier tema relacionado con las mujeres es muy probable que la respuesta siempre termine en alguna frase relacionada con la violencia contra las mujeres.

Los actos conmemorativos del 25 de Noviembre son un buen ejemplo de dicha banalización, para la muestra me remito al que se ha vuelto el tema central de esta fecha desde hace algunos años: el feminicidio. No voy a cuestionar la importancia que tiene que el estado se pronuncie y establezca sanciones de tipo penal y social para los asesinos de mujeres (en adelante feminicidas) pero tampoco voy ocultar que una categoría o concepto producida por el feminismo a la medida del estado me genera sospecha, sobre todo porque esta imbuida de esa lógica estatal que simplifica y reconceptualiza los problemas sociales en aras de tener un mejor control sobre ellos.

Sé que la idea de feminicidio no surgió del estado, sino del feminismo institucional y por eso es reivindicada por muchas colectivas y redes feministas que lo consideran un gran logro del movimiento. Sin embargo no se puede negar que es una categoría problemática para aquellas cuya apuesta feminista va más allá del género y de la categoría mujer. Y es que reducir las causas del fenómeno de la violencia a una sola razón, ser mujer, suena como una terrible simplificación y descontextualización de la violencia que ocurre sobre los cuerpos de las mujeres, que además oculta que las principales víctimas son pobres y racializadas, como lo son las mujeres trabajadoras de la maquila de Juárez o las afrodescendientes e indígenas de una de las zonas donde se siente con mucha fuerza el conflicto armado en Colombia, como lo es Buenaventura. Mujeres que no son asesinadas solo por su género, sino por vivir en zonas de interés económico de las grandes multinacionales, en resguardos indígenas; por organizarse para defender sus vidas, sus territorios, o por luchar por condiciones laborales dignas.

El uso de la categoría feminicidio por parte de los movimientos sociales me parece complicado, es hablar con la traducción que hace el estado de los problemas sociales, es hacer resistencia con la interpretación del mundo que hacen las instituciones. Eso implica que el activismo feminista queda circunscripto a la delimitación del problema que propone el estado y dentro de esos límites se va a dar la lucha, y esa trampa es la misma que hoy desgasta a otros movimientos, incapaces de ver más allá.

…lo peor de todo es que eso significa reducir el tamaño de nuestros sueños, que de tan pequeños ya caben en los códigos penales…

Lisa S

Mi cuerpo y yo

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ImageCumplo 35 años. Me encanta cumplir años! Me gusta celebrar, emborracharme, comer ponqué y seguir emborrachándome. Este es mi primer cumpleaños lejos de mi familia y mis amigas/os y me descubro con mayor  fortaleza frente a la soledad con amigas/os nuevas/os para celebrar! Siento que ha sido un recorrido muy corto en el cual he vivido casi como he querido! He soñado y he logrado, también he tenido decepciones y fracasos pero más que nada, he vivido con intensidad y placer. Siento que aprendo a medida que avanzo en esta vida y he logrado resolver muchos de mis conflictos internos… bueno… tal vez no resolver pero si reconocerme como un ser dual, ambivalente y contradictorio, a entender que no soy una sino que tengo varias dentro de mi… una ser que lucha, que cambia, que se equivoca, que sueña y que busca.

Hay sin embargo algo que me pesa. Que no he podido resolver. Algo que traigo desde hace mucho y es la sensación de rechazo por mi cuerpo. La mayor parte de mi vida me he sentido (he sido, soy) muy baja y gorda. Es una inevitable sensación de desprecio por lo que veo en el espejo. Es el conflicto de rechazar y luchar contra la opresión en todas sus expresiones y sin embargo, declararme vencida ante la presión por estar/ser delgada. Es la sensación de envidiar los cuerpos “delgados” “altos”… es la rabia que he llegado a sentir por saber que mi hermana y mis hermanos tienen la estatura que yo quería. Es la inseguridad que se apodera de mi cuando voy por la calle o en el transporte público y termino comparándome y por supuesto perdiendo porque “todo el mundo” es más alto o más delgado que yo.  Es mi negativa a comer las cosas que me gustan o que quiero probar porque sé que más adelante me voy a arrepentir y estaré torturándome por hacerlo.

Quien me conoce sabe que no soy anoréxica, ni bulímica, tal vez un poco loca con el gimnasio, pero hasta ahora no me he hecho daño físico a causa de mi obsesión… es una sensación más ambigua, de malestar, de preocupación cotidiana, no es algo central en mi vida sino un trasfondo, una constante, una yo que mis otras yoes controlan pero que a veces, anda suelta y es peligrosa! que me repite una y otra vez que estoy gorda y soy bajita y que me arroja de la paranoia de “todo el mundo lo ve y le importa: soy gorda y bajita”, al autocastigo; a la no aceptación de quien soy y como soy.

Quiero dejar de presionarme a mi misma por esta razón. Quiero aceptar lo que soy y como me veo. Quiero dejar de preocuparme por lo que veo en el espejo… en realidad quiero olvidar el puto espejo ! Quiero que me importe lo importante y dejar atrás la mierda que ha hecho que yo pueda excitarme y tener sexo con cualquier cuerpo y que sin embargo no soporte el mío. A mis 35 años quiero hacer las paces con mi cuerpo, sacar la norma estética heteropatriarcal de mi cabeza y disfrutar de la comida, de la pereza, de los zapatos planos. Quiero dejar pasar sin que me importe los comentarios de otras personas… por lo menos los negativos! Quiero hacer mi propia revolución corporal: aceptándolo y dándole un contenido político al librarlo de la búsqueda de patrones estéticos estereotípicos que nos condenan a las mujeres. No quiero volver a sentir vergüenza por la incoherencia de decir que soy feminista y sin embargo no respetar mi cuerpo, que en últimas, es lo que soy, muestra de dónde vengo y por lo que lucho!

¡Feliz cumpleaños para mi cuerpo y mis agradecimientos por aguantar tanto! Lo bueno y lo malo!

Bombón

Las poetas de la revolución feminista/el legado de Gioconda Belli

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Si hay algo revolucionario es el arte en todas sus expresiones, y si hay algo patético es la propaganda o la producción cultural por encargo. Ese fenómeno me ha perseguido a lo largo de mi activismo feminista, ya se trate de canciones y odas para la política pública de turno, poemas para la feminista de moda, poemas para las fiestas de la feminista de moda, poemas para el 25 de noviembre, el 8 de marzo, el 28 de mayo, para el aborto…… ahora que lo peor – y no es que yo sea tacaña – es que además de escucharlas, tengo que comprarles sus libros….

Incluso dejando eso de lado, tengo que pasar por la pesadilla de que la autora se acerque con su libro (que tendré que comprar) y me pregunte…- ¿Y qué te pareció?. Créanme que la salivación de mi boca aumenta, mientras el tic en mi ojo derecho me obliga a ponerme la mano en la frente para que me salga una sonrisa tensa y de mis labios broten las palabras….- Muy bueno, no sabía que escribías…. Me odio en esos momentos por no ser capaz de decirles a todas que son las Arjonas del feminismo! Que su poesía carece de imaginación, que si fuera por ellas otro mundo no sería posible, que hacen aburrido al feminismo, que escribir por encargo y corrección política me recuerda el arte y la estética de los regímenes totalitarios y que como Umberto Eco dice: el buen gusto reside en no inducir, en no decir, solo en despertar sensaciones. Para hacer arte feminista, no hay que hablar de aborto, ni de IVE (que raro que no hicieron un acróstico), ni de anticonceptivos, ni de lo bello que es el amor entre dos mujeres que se desean profundamente (aquí debo decir que a las lesbianas les va igual o peor, ya que entre las “novelas” y la “poesía erótica lésbica”, algunas artivistas van a crear otro estereotipo sobre el mal gusto, y chicas…ya la llevo difícil con los chistes sobre las novias que se mudan juntas a la mañana siguiente y las sudaderas como principal prenda de vestir).

Lo peor es que cuando lo he dicho, mientras converso con otras feministas, ponen cara de NO! ¡cómo se te ocurre decir eso si el poema (o la canción) tiene mensaje, además apenas están comenzando, hay que apoyar a las compañeras, hay que ser sororas! Exclamación que se remata con la frase de cajón … – cuando vamos a aprender a dejar de darnos garrote entre nosotras, cuando vamos a dejar la envidia. Mi respuesta es nunca, el feminismo no es un club del mutuo elogio, no es autocomplacencia. El feminismo es básicamente crítico. Además, me rehúso a ser el público cautivo de quienes a última hora les dio por escribir o cantar (estoy cansada de los conciertos donde hacen llorar instrumentos musicales en nombre de las feministas o de las lesbianas, y de los pobres performances de lectura de poesía a media luz).

El grito de Mayo del 68, la imaginación al poder, es también una apuesta estética feminista, que se hace real dislocando imágenes pre establecidas, representaciones arraigadas y estereotipos incuestionables, lo que irremediablemente nos remite a un proceso creador, acto inaugural de un nuevo mundo, de otro mundo

LISA

¿Qué vamos a hacer ahora?

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Llevo varias semanas leyendo todo lo que se ha escrito sobre el caso de Rosa Elvira Cely en periódicos, revistas… y hasta en los muros de Facebook y blogs de compañeras feministas. Mientras leía todos estos artículos y comentarios una de las cosas que  atrajo mi interés fue el tipo de argumentos y el lenguaje utilizado: la mayoría de estos se detenían en el incumplimiento de los protocolos de atención, el rastreo satelital de la llamada, la falta de aplicación de la ley 1257. Me quedé pensando que para una lectora desprevenida la conclusión sería que el problema residía en el incumplimiento de los procedimientos y de las leyes y no en la imperturbable acción del patriarcado. También me preocupó que las opiniones de las feministas fueran casi las mismas de los y las diferentes columnistas y periodistas poco conocedores del feminismo y de las problemáticas de las mujeres. Me pregunté entonces cuál era el punto de inflexión que aportaba el feminismo. ¿Tiene el feminismo otra mirada que aportar?…o ¿Esto es todo lo que tiene que decirle a las mujeres y a la sociedad?

El feminismo es un movimiento social, que debería buscar respuestas más allá de las instituidas por el estado; es cierto que también debe reclamar y exigir, pero sobre todo proponer, rompiendo con lo establecido. Una amiga preguntaba en su FB, ¿qué vamos a hacer ahora? La pregunta que me hago es: ¿qué vamos a hacer las feministas ahora? Porque algo es evidente, la lucha no es un camino ascendente de logros, sino más bien una línea zigzagueante, que nos demanda pensar, revisar, analizar y crear.

El problema de quedarnos con ciertos análisis es que a la gente se le olvida que la violencia tiene fuertes raíces en la cultura en la cual estamos todos y todas inmersas. Que cuando solo hablamos de protocolos de atención, de leyes y de decretos, estamos admitiendo que no podemos hacer nada contra el problema, excepto poner paños de agua tibia sobre sus consecuencias. Parece que a muchas se les olvidó que hay un terreno feminista más rico y más creativo que desborda lo institucional, las normas, los códigos y las políticas públicas; un terreno que trabaja por lograr un giro profundo en la transformación de los relacionamientos entre varones y mujeres. De ahí salieron esas estrategias y acciones que hoy aplicamos, pero que con el paso del tiempo requieren revisión y actualización.

No llamo a la eficiencia del feminismo, llamo a la revisión de nuestras respuestas, que no tienen que ser definitivas. Llamo la atención sobre las estrategias de formación obsoletas que seguimos trabajando con las mujeres, donde una feminista con formación académica se erige como salvadora de las otras más pobres, diciéndole como las están discriminando. Llamo la atención sobre la necesidad de promover la autonomía de las mujeres y sus organizaciones; sobre el heterocentrismo de la acción feminista; sobre esos análisis feministas que solo miran a Rosa Cely como una mujer sin darse cuenta que también era pobre y desempleada.

Rosa Elvira murió a manos de un varón con un tipo de subjetividad específica  producida por el régimen patriarcal; murió por ser pobre; murió por no tener empleo ni seguridad social. Las muertes violentas de las mujeres no se producen por una razón única, porque falló una llamada o no se aplicó un protocolo o no se aplicó una ley, son producto de las opresiones sistémicas a las que son sometidas diariamente las mujeres…. eso, me parece, debería dejar traslucir el discurso feminista.

 

 

 

LISA

 

Más política contra el capitalismo

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“Si la naturaleza fuera banco, ya la habrían salvado”
Eduardo Galeano

Me pregunto cada día cuánto más va a aguantar esta forma de organización económica llamada capitalismo. Me sorprendo cuando escucho en conversaciones informales, en conferencias o en aulas de clase que el capitalismo ha demostrado ser el único sistema viable de organización económica de la sociedad. El argumento, por lo general, es que el socialismo tuvo su oportunidad y fue derrotado, ya que fue un sistema autoritario, represivo, ineficaz e ineficiente y sobre todo, que no cumplió las promesas de justicia social e igualdad que hizo. Desde esa lectura binaria la “humanidad” estaba condenada a “escoger” entre dos opciones mutuamente excluyentes y como una de ellas ganó la otra debe desaparecer como referente político.

He hecho el ejercicio de analizar qué modelo fue el que ganó y por qué ganó. Pero inmediatamente tengo que rehacerlo porque la pregunta no es qué modelo ganó sino más bien quiénes ganaron y qué ganaron. Pues bien, ganó una minúscula élite que se hace rica día a día a costa del trabajo de mucha gente y la explotación de los recursos naturales. Que gana cada centavo a partir de una lógica en la que todo vale y en la que acumular riqueza es más valioso que la dignidad humana o el equilibrio ecológico. El flamante sistema económico que tantos y tantas defienden porque “garantiza” la “libertad”, en realidad se sustenta en la explotación de seres humanos y en la devastación ambiental.

Tal vez sea ingenuo pensar hasta cuándo aguantará el capitalismo porque como sistema se reproduce de manera eficiente e incluso en los momentos en los que muestra su cara más perversa. Cuando la desigualdad, la injusticia y la explotación son más evidentes, logra reinventarse y afianzarse en el poder. El capitalismo y sus agentes por todo el mundo logran ganar y acumular gracias a que la gente cada vez es más explotada, más pobre, muere en guerras, de hambre o de enfermedades que se podrían curar.

No quiero perder la esperanza en que podemos construir un sistema en el que la dignidad humana valga más que la estabilidad de los índices económicos. En el que garantizar una vida digna y libre para la gente importe más que salvar el sistema financiero internacional. En el que la educación, la salud, la vivienda, la alimentación, el cuidado del medio ambiente sean mínimos éticos que deben ser garantizados y no negocios que enriquecen a quienes los administran.

El despojo de una vivienda familiar por parte de un banco o el asesinato de quien lucha por la redistribución de la tierra, debería ser como gasolina que enciende el fuego social, porque no están despojando o asesinando sólo a unas cuantas personas, están expoliando de manera masiva para llenar los bolsillos de los usureros que como parásitos se alimentan del trabajo de la gente más pobre. Y no solamente a través del sistema financiero sino en complicidad con los estados que incrementan los impuestos de manera regresiva para “salvar” a los bancos cuando estos han sido saqueados por sus voraces dirigentes.

Ya conocemos la reiterada demanda de los agentes del capital que piden reducción del estado, libre empresa, privatización de los servicios públicos y limitación de la regulación estatal, pero luego, cuando la ambición ha vaciado las empresas o los bancos, entonces si sirve el estado y son nuestros impuestos los que se invierten en saldar sus cuantiosas deudas. Así que contra el capitalismo hay que defender la política.

Defiendo la política como el escenario del debate público, de la negociación, en el que la gente tenga voz pública, donde tenga lugar la lucha y la rebeldía. Donde de manera colectiva, encontremos vías éticas para producir bienestar, igualdad y libertad, porque ya es suficiente de creer que funciona mejor la economía, el interés privado y el afán de lucro: esos no pueden seguir siendo los referentes que estructuren una forma de organización social.

En la política como la concibo, se involucran personas a quienes podemos ver, por tanto susceptibles de asumir compromisos éticos. En el capitalismo hay estadísticas, porcentajes, firmas, nadie asume responsabilidad, nadie da la cara. Más política y menos economía debe ser la orientación que guie el camino hacia un futuro distinto, que tal vez no conocerá nuestra generación pero que podemos construir para quienes vienen. Hoy nadie puede declararse neutral, no afectada/o o no interesada/o en la política porque las millones de personas explotadas, discriminadas, marginadas son una responsabilidad colectiva, social y humana.

Bombón