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Racismo en Casa Ensamble

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No podemos callar ante esta publicidad de Casa Ensamble que insiste en mantener estereotipos racistas en nombre del feminismo. De nuevo infantilizando a las mujeres negras, reproduciendo una supremacía blanca-mestiza y todo esto ¿para acabar las violencias contra las mujeres?

El feminismo será antirracista o no será.

Aquí dejamos el video original para que saquen sus propias conclusiones.

El 8 de marzo no es sagrado

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8demarzodesacatoEste 8 de marzo es domingo, sin duda un día perfecto para convocar una movilización! Pero esta vez ¡oh sorpresa! le salió una nueva competencia mediática al día Internacional de las Mujeres: una marcha organizada por Antanas Mockus que moviendo sus contactos ha logrado que hasta el mismo Pepe Mujica se pare con el cartelito para decir que la vida es sagrada. Una “vida” que no se si es “pro-vida” y un “sagrado” que no acabo de entender si es “sacro-santo”…

¿Será que a este personaje público se olvidó el pequeño detalle y no vio problema anunciar oficialmente su actividad en esta fecha? Refregándome ojos y oídos llegué a pensar que quizá se trataba de la marcha del 8 de marzo por la VIDA DE LAS MUJERES y que quizá yo había entendido mal… pero no fue así. Le pregunté a través de su página en Facebook y me respondió lo siguiente: En muchos espacios hemos aclarado que la fecha propuesta era el 4 de febrero. Sin embargo, tras la propuesta de varias organizaciones, principalmente de mujeres, la fecha se escogió a través de una votación en W Radio y El Tiempo. Saludos.”

No se necesitan muchos dedos feministas de frente para entender que esto es un error tan craso como proponer hacer su movilización el 24 de diciembre o el 20 de julio porque respondieron muchos curas y militares su tal encuesta. No esperaba tampoco que Antanas se movilizara y marchara con las mujeres para este día, pero cualquiera pensaría que si no va a ayudar por lo menos no entorpezca. Saber que el 8 de marzo es un día de lucha para las mujeres, hoy día ya hace parte de la cultura general, así que caben todas las sospechas sobre esta “inocente” coincidencia.

Mi conclusión que para Antanas y su equipo asesor el 8 de marzo si no es “sagrado” como lo es la vida en abstracto que defiende esta marcha. Es un día de lucha que se puede simplemente ignorar y tal vez para que no parezca tan insensato, al final ha intentado resolver pegando con babas frases en sus slogans de último minuto como: ““Mañana domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, vamos a marchar por la vida”.

Por otra parte tampoco creo que el problema es que “debieron habernos consultado” (columna número 300 de Florence), porque supuestamente algunas organizaciones de mujeres si estuvieron de acuerdo y están en todo su derecho. Esto no es un error del número de organizaciones “legítimas” que fueron consultadas, el problema está en su desinterés político y el de su equipo y una muestra más de su vacío de propuestas concretas para la igualdad. La marcha por la vida, es una marcha por personas en abstracto, sin cuerpos signados por las violencias y la discriminación; son vidas que muchos saldrán a defender, pero que cuando le ponemos nombre, sexo, las racializamos, les asignamos estrato social, ya nos parecen absurdas e insignificantes… así como las movilizaciones por el día internacional de las mujeres que bien se pueden omitir.

Para mi no es importante que la campaña de los 8 de marzo salga en la primera plana de los medios masivos de comunicación. Lo que realmente me importa es que todavía existan quienes piensen que vale la pena seguir peleando la libertad de las mujeres, seguir rompiendo los sesos para encontrar frases nuevas, construir cada año mensajes e imágenes que nos libren de los estereotipos (de las flores, los chocolates y las canciones de Arjona de una vez y por todas). Nuestra lucha debe ser rebelde, digna, fuerte y profunda. Se hará en lo cotidiano, se sentirá en las calles y en las casas. La vida en abstracto -sin cuerpo-, no es vida. Este 8 de marzo, como muchos otros días del año y en diversas partes del mundo, seguiremos alimentando una lucha que es imparable… seguiremos diciendo no necesitamos “sacralizar” nuestra vida para que sea valiosa, que podemos vivir sin miedo y que seguiremos de pie para seguir combatiendo esa realidad que no nos gusta.

BURBUJA

Resaca Postmundialista

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Me encanta el fútbol, soy afifutbol-mujerescionada desde que tengo memoria y veía los partidos del mundial con mi hermana y con mi prima. Me atrae todo lo que rodea la fiesta futbolera y en general la competencia deportiva. Pero ahora desde una postura feminista no puedo dejar pasar tanta expresión sexista que usa el mundial de fútbol como el mejor caldo de cultivo para mantener este (des)orden de género en el que vivimos. Para la muestra, muchos botones…

Una chica que no me conoce, y no conoce a mi pareja, me preguntó si en verdad me gustaba el fútbol o si sólo lo hacía para acompañarlo a él en su afición ¿Qué decir? ¿Tengo que responder? ¿Tengo que justificarme diciendo que claro, que también jugué en mi propio equipo de fútbol de mujeres en la Universidad y hasta fuimos campeonas un año? O sea si, aunque no parezca evidente, viene de mi propia historia ¡Qué pereza la pregunta y la suposición!

Fue penoso también tener que aguantarse la publicidad que intentaba vender a Brasil como el paraíso, no precisamente sus talentosos futbolistas, sino para satisfacer el deseo masculino heterocentrado ofreciendo el cuerpo de las mujeres latinas como objetos de consumo que en “tangas brasileras” y tacones 10,5 eran capaces de patear un balón de fútbol. Otra publicidad sexista que encontré fue cuando buscaba un buen sitio con una buena pantalla para ir a ver los partidos. Por Facebook recomendaban un “bar deportivo” con una imagen que bien podría usar cualquier prostíbulo: mujeres en camisetas ombligueras de diferentes equipos con senos inflados en primer plano. Les escribí en su muro preguntándoles a los dueños del bar qué producto estaban vendiendo: ¿mujeres o cerveza?… Su respuesta fue: “Es un asunto de mercado. ¡Usted si se amarga por unas cosas…!”. Tengo que justificar nuevamente por qué me indigna… por supuesto, nada obvio para su respetable clientela.

Me gocé mucho este torneo, más que otras veces, pero no deja de generar malestar ver más de esa cara fastidiosa que no me gusta. Esa cara que obliga todo el tiempo a encontrar una razón de peso cuando parece que nos salimos de lo “normal y de la norma”. Que los hombres de verdad no lloran y si lo hacen delante de las cámaras debe ser porque se le murió alguien como suponían del jugador africano Serey Die. Se convierte en un acto de honor y valentía que explican los periodistas con cara acontecida y que merece un reconocimiento especial por su carácter “excepcional” (hasta un minuto de silencio pensé que iban a proponer en homenaje al llanto de James). Ya sabemos que los hombres deben ocultar sus lágrimas como resultado de una socialización machista pero podemos avanzar un poco y superarlo ¿no?

Y qué decir del racismo y eurocentrismo que no da tregua ni en el mundo del deporte tal como mostraron las amenazas de muerte a Camilo Zúñiga luego de la lesión a Neymar y los comentarios de odio de los propios latinos contra otros latinos con la excusa de apoyar a los germanos para la final. Es el mismo racismo que sigue seleccionando a nuestros íconos-deportistas como imágenes publicitarias en su mayoría hombres y de pieles claritas (Falcao, James, Juan Pablo Montoya) y en el mejor de los casos una Mariana Pajón, por encima de una Catherine Ibargüen o un Nairo Quintana como modelos a seguir.

Finalmente, pensar que a una mujer le gusta el fútbol solo porque quiere ver traseros, torsos marcados y piernas gruesas, es otro de los clichés que nos encierra en la superficialidad de la estética. Ya basta de secciones dirigidas “a ellas” para presentarles el top de los jugadores más sexys o de consejos para salvar su matrimonio heterosexual durante la Copa Mundo. La participación de las mujeres en el deporte ya sea como aficionada o como participante, no puede seguir siendo limitada por barreras sexistas que nos definan qué admirar, qué reconocer, con quien identificarnos.

Por fortuna lo único que ha ayudado a sobrellevar esta resaca postmundialista es que lo de Yepes si fue gol!

Burbuja

Tres lecciones para aprender/desaprender el juego de temer a los hombres

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PersepolisEn mis clases de psicología, aprendí que los recuerdos de la infancia se retienen en muchas ocasiones por la emoción que acompañan los eventos, más que por la memoria analítica o el uso de la razón. Y es el juego, el principal mecanismo de aprendizaje en esta corta pero significativa etapa de nuestras vidas.

Si bien a los 8 años no se han aprendido todas las palabras, el estómago vibra, los cachetes se sonrojan y las piernas tiemblan. Y eso fue lo que sentí una mañana en mi escuela primaria, cuando uno de mis compañeros seguramente de mi edad, entrando de la hora del recreo, empezó a corretear a todas las niñas en el salón. Yo no entendía muy bien por qué ellas gritaban, hasta que vi como había bajado su bragueta sin sacar el botón de su ojal para asomar por ahí un dedo de su mano que movía y movía. Los niños se reían y las niñas corríamos y corríamos. El juego: asustar a las niñas. Si, me asusté. Esto no se lo conté a mi mamá, ni a mi hermana porque me dio pena ¿Pena? ¿Pero acaso qué hice? Primera lección: los niños cargan un peligro entre sus piernas…. pero shhhhh.

Mi escuela secundaria era una escuela femenina. Tendría entonces 14 años y para hacer corto el cuento y no extenderme sobre la precariedad en las que a veces tenemos que estudiar en los colegios públicos, me encontraba recibiendo clases en un salón improvisado, cuando un hombre en la calle asomó su pene por una rendija que daba hacia nuestro salón. Gritamos “¡Profe!” Mi profesora enfurecida, se acercó y lo insultó. Al tipo le dio risa y tranquilamente desapareció. Nuevamente esa sensación en el cuerpo: miedo. Recuerdo que mi profesora nos aconsejó, y aquí la segunda lección: “Cuando un tipo exhibicionista se pare frente a ustedes, suele ser porque él mismo tiene un complejo sobre su propio cuerpo. Ríanse de él y salgan corriendo”.

Para mi tercera lección yo ya estaba mayorcita. Tendría unos 25 años e iba por la calle camino al trabajo, cuando un niño de unos 13 años agarró con una mano mi pelvis y con la otra mis nalgas con tal fuerza que me dejó inmóvil, sonrojada y temblorosa. Él siguió caminando rápido y mirándome mientras frotaba su pene por encima de su sudadera escolar. Pasarían unos treinta eternos segundos cuando retomé el aliento y salí corriendo para perseguirlo. La gente me preguntaba si me había robado, yo les grité que si, mientras pensaba que me había robado ¡mi dignidad! No lo alcancé y por supuesto, nadie me ayudó a detenerlo.

De nuevo un menor de edad, esta vez ¿jugando a qué? ¿jugando con el cuerpo de una desconocida? ¿llegaría a contar al colegio su heroica proeza? Me pregunto si el niño de mi escuela primaria sería igual a este otro cuando tuviera 13 o cuando fuera adulto. Me pregunto si aún a los tres les hace gracia seguir usando su cuerpo para violentar.

Desde nuestra infancia recibimos lecciones sobre los límites y los permisos que tenemos con nuestro cuerpo. Lecciones diferenciadas para niños y niñas. Jugamos a veces a inventarnos privilegios de ser niño, jugamos otras veces a repetir el deber ser de una niña. Esto es aprender sobre sexualidad, esto es aprender a relacionarnos entre nosotros y nosotras… solo que a veces nos basta con saber de memoria las partes de nuestros aparatos reproductores.

No me es suficiente como argumento para entender y explicar estas situaciones que los niños y las niñas “están explorando su cuerpo”, que “es el despertar de su sexualidad” o que “simplemente están creciendo”. No me es suficiente si a la par no se enseña la igualdad. Basta ya de repetir como mantra, que el problema de la violencia contra las mujeres y la cultura machista, radica en la falta de educación; cuando seguimos como en épocas de Freud, ciegos a la sexualidad infantil.

Podemos prestar más atención a los significados del juego infantil, podemos proponer nuevos juegos que nos enseñen a relacionarnos con nuestros propios cuerpos y con los de las y los demás, a enfrentar las inquietudes sexuales de manera más directa y no violenta, y a no esperar a que crezcan para que lo entiendan mejor. Hablar las cosas como son, quizá me hubiese dado herramientas desde niña para identificar, reaccionar y renunciar a jugar este desastroso juego de temerle a los hombres.

BURBUJA

El ataque de procumojo a Bogótica

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En un intento desesperado por tomarse el poder,  procumojo arremete contra el alcalde de Bogótica. Las chicas súper poderosas en su actuar colectivo se hacen sentir... y es así como una vez más se defiende la dignidad y la autonomía gracias al despertar de la consciencia colectiva y el ejercicio de la ciudadanía!

En un intento desesperado por tomarse el poder, procumojo arremete contra el alcalde de Bogótica. Las chicas súper poderosas en su actuar colectivo se hacen sentir animando una vez más la defensa de la dignidad y la autonomía!