Archivos Mensuales: marzo 2015

El 8 de marzo no es sagrado

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8demarzodesacatoEste 8 de marzo es domingo, sin duda un día perfecto para convocar una movilización! Pero esta vez ¡oh sorpresa! le salió una nueva competencia mediática al día Internacional de las Mujeres: una marcha organizada por Antanas Mockus que moviendo sus contactos ha logrado que hasta el mismo Pepe Mujica se pare con el cartelito para decir que la vida es sagrada. Una “vida” que no se si es “pro-vida” y un “sagrado” que no acabo de entender si es “sacro-santo”…

¿Será que a este personaje público se olvidó el pequeño detalle y no vio problema anunciar oficialmente su actividad en esta fecha? Refregándome ojos y oídos llegué a pensar que quizá se trataba de la marcha del 8 de marzo por la VIDA DE LAS MUJERES y que quizá yo había entendido mal… pero no fue así. Le pregunté a través de su página en Facebook y me respondió lo siguiente: En muchos espacios hemos aclarado que la fecha propuesta era el 4 de febrero. Sin embargo, tras la propuesta de varias organizaciones, principalmente de mujeres, la fecha se escogió a través de una votación en W Radio y El Tiempo. Saludos.”

No se necesitan muchos dedos feministas de frente para entender que esto es un error tan craso como proponer hacer su movilización el 24 de diciembre o el 20 de julio porque respondieron muchos curas y militares su tal encuesta. No esperaba tampoco que Antanas se movilizara y marchara con las mujeres para este día, pero cualquiera pensaría que si no va a ayudar por lo menos no entorpezca. Saber que el 8 de marzo es un día de lucha para las mujeres, hoy día ya hace parte de la cultura general, así que caben todas las sospechas sobre esta “inocente” coincidencia.

Mi conclusión que para Antanas y su equipo asesor el 8 de marzo si no es “sagrado” como lo es la vida en abstracto que defiende esta marcha. Es un día de lucha que se puede simplemente ignorar y tal vez para que no parezca tan insensato, al final ha intentado resolver pegando con babas frases en sus slogans de último minuto como: ““Mañana domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, vamos a marchar por la vida”.

Por otra parte tampoco creo que el problema es que “debieron habernos consultado” (columna número 300 de Florence), porque supuestamente algunas organizaciones de mujeres si estuvieron de acuerdo y están en todo su derecho. Esto no es un error del número de organizaciones “legítimas” que fueron consultadas, el problema está en su desinterés político y el de su equipo y una muestra más de su vacío de propuestas concretas para la igualdad. La marcha por la vida, es una marcha por personas en abstracto, sin cuerpos signados por las violencias y la discriminación; son vidas que muchos saldrán a defender, pero que cuando le ponemos nombre, sexo, las racializamos, les asignamos estrato social, ya nos parecen absurdas e insignificantes… así como las movilizaciones por el día internacional de las mujeres que bien se pueden omitir.

Para mi no es importante que la campaña de los 8 de marzo salga en la primera plana de los medios masivos de comunicación. Lo que realmente me importa es que todavía existan quienes piensen que vale la pena seguir peleando la libertad de las mujeres, seguir rompiendo los sesos para encontrar frases nuevas, construir cada año mensajes e imágenes que nos libren de los estereotipos (de las flores, los chocolates y las canciones de Arjona de una vez y por todas). Nuestra lucha debe ser rebelde, digna, fuerte y profunda. Se hará en lo cotidiano, se sentirá en las calles y en las casas. La vida en abstracto -sin cuerpo-, no es vida. Este 8 de marzo, como muchos otros días del año y en diversas partes del mundo, seguiremos alimentando una lucha que es imparable… seguiremos diciendo no necesitamos “sacralizar” nuestra vida para que sea valiosa, que podemos vivir sin miedo y que seguiremos de pie para seguir combatiendo esa realidad que no nos gusta.

BURBUJA

El feminismo ante la crítica…a propósito de domesticaciones y señalamientos

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BLOG_1La crítica debería ocupar, siempre, un lugar determinante al interior de los movimientos (colectivos, redes, organizaciones) que pretenden desafiar las formas y contenidos del mundo/sentido común imperante. A pesar de ello el lugar que ocupa dentro de estos espacios es angosto, pequeño y muy incómodo. Y esto es lo que ocurre en el feminismo.

Hace décadas gran parte del movimiento-pensamiento feminista llegó o suscribió unos acuerdo esenciales sobre cuál era su agenda de lucha, estos acuerdos esenciales parecen hoy intocables e indiscutibles, de manera que quien se atreve a cuestionarlos es vista con sospecha, y rápidamente es llamada misógina o patriarcal, palabra que funciona como etiqueta/maldición/estigma que condena a la señalada y a sus palabras al descrédito. Cuando las feministas racializadas señalan que el feminismo es racista, la respuesta inmediata es decirle: ¡Patriarcal! Si alguna señala que muchas feministas gozan de privilegios de clase, la respuesta es: ¡patriarcal! Si se te ocurre decir que el feminicidio es un concepto racista que esconde que las principales víctimas no lo son solo por ser mujeres, sino por sus condiciones de raza y clase, la acusación es: ¡patriarcal! Si algunas compañeras optan por apoyar causas campesinas, indígenas o afros sin concentrarse solo en las mujeres se le grita: ¡Patriarcal! De esta manera muchas feministas tratan de acallar la crítica interna, metiendo impunemente en el mismo saco al feminismo crítico, a la iglesia, al estado y a cuanto inquisidor hay por ahí.

Sin embargo al mismo tiempo que rechaza las críticas que rompen o cuestionan los dogmas de la fe feminista, se regodea en su crítica (de siempre) al mundo patriarcal, la crítica obvia, la que se ha vuelto un cliché de tanto repetir de generación en generación. Me refiero a la fácil y cómoda guerra de los sexos repetida sin cesar por cada generación feminista. Esa es la crítica que hace sentir bien al feminismo consigo mismo, esa es la crítica que la sociedad espera de las feministas; que hablen de género, de las mujeres y su mayor problema: los hombres. Para el feminismo común la existencia del capitalismo, del racismo, del genocidio, del terrorismo de estado o de la destrucción del medioambiente, son luchas subsidiarias a una lucha principal, luchas paralelas con las que como mucho hay que solidarizarse. Y eso repiten todas las feministas, desde la más liberales hasta la más radicales, su libreto es tan conocido que ya la sociedad les pide “Feministas digan lo suyo!”

Para decir lo suyo son invitadas a las mesas de diálogo en la Habana, para decir lo suyo se conforman comisiones de género en los partidos políticos, para decir lo suyo se les conmina a apoyar cualquier campaña política, y entonces en todas estas situaciones ellas usan las palabras mágicas: género, mujeres, misoginia y patriarcado…y todos y todas asienten porque han dicho lo suyo…en esos espacios pequeñitos que el patriarcado generoso les brinda…

La crítica feminista se volvió predecible a pesar de que muchas siguen creyendo que aún pisan callos, pero me temo que cada vez pisan menos en una sociedad cuyas formas patriarcales cambian, hoy cualquier progre (ella o el) recita con cierta facilidad la santa trinidad feminista: género, mujeres y patriarcado. Me preguntarán si se lo creen o lo practican… no lo sé… pero sin duda da muestras de un estancamiento en los análisis, los argumentos y la crítica feminista…tal vez sería bueno no resistirse a los demonios de la crítica interna para salvar algo del feminismo.

Lisa S