Archivos Mensuales: noviembre 2014

El discreto encanto de la burguesía feminista “Latinoamericana y del Caribe”

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Tal vez si fuera más joven, si tuviera más fe, si fuera más ingenua o quizá si no hubiera estado yo misma deslumbrada por los privilegios de clase de muchas feministas colombianas, estaría más que satisfecha del manifiesto político del XIII Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe.

Lo leo y me asombra su capacidad para apropiarse de conceptos, categorías y denuncias producidos y trabajados por otras, y sintetizarlos en un corto manifiesto. Han tardado mucho, eso tendrán que reconocerlo. Ya que desde los setenta las feministas negras y de color, las indígenas, las feministas comunitarias, las feministas autónomas además de las feministas de sectores populares venían denunciando lo que ahora ellas se apropian al afirmar su “compromiso de confrontar y luchar para cambiar los múltiples sistemas de dominación que impactan simultánea y diferenciadamente en todas las mujeres, en sus cuerpos desvalorizados y secuestrados”, quien sabe que hizo falta para que dieran semejante salto moral discursivo.

Sin embargo no es sólo falta de fe lo que me impide creer en su manifiesto de buenas intenciones ya que ni siquiera su capacidad de apropiación de la reflexión política de las otras las libra de seguir situadas en el mismo campo de entendimiento que supuestamente denuncian. Afirman por ejemplo que “el cuerpo —portador de derechos— de las mujeres, se ha convertido en un “territorio en disputa”. Lo tuve que leer varias veces y no por su nivel de complejidad sino porque no podía creer que van a repetir esa arenga a mujeres que han sido sometidas por los estados neoliberales, capitalistas y racistas, que han sido explotadas, vendidas, vejadas y violentadas: los cuerpos de las mujeres racializadas y empobrecidas que nunca ha sido portadores de derechos y que desde hace mucho han sido un territorio colonizado. Ese es el sentido común del privilegio que nunca han intentado cuestionar.

Según dicen, en sus “luchas por la defensa de la democracia y la ampliación de los derechos, las feministas siempre hemos dado nuestro aporte desde nuestra comprensión del cuerpo como categoría política”. De nuevo la Oda a la democracia y los derechos, una vez más situadas en el limitado espectro del discurso colonialista que tiene pereza de pensar otros modos de organización social o de gobierno, que es incapaz de fijarse en otros ejercicios de organización colectiva que pueden dar pistas para pensar otras relaciones sociales. La trasnochada noción de democracia ha funcionado hasta ahora sobre la base de la exclusión, la subordinación, la explotación y la violencia sobre esos cuerpos que tanto nombran. Podrán decir que eso no es democracia pero lo cierto es que países como Colombia han tenido elecciones, partidos, división de poderes, libertad de empresa y respeto casi sagrado a la gran propiedad privada capitalista, ingredientes necesarios de las llamadas democracias y asuntos no mencionados (ni criticados) en el manifiesto.

Lo que sigue es sincretismo político puro: interculturalidad, democracia radical, empoderamiento de las mujeres, socializar el poder, manejar los conflictos, los disensos y las visiones discrepantes… y de nuevo el estribillo: derechos, estado protector, aporte de las mujeres al cuidado … todo muy noventero y dentro de los límites a los que puede llegar la rebeldía ONGera. Así como malabaristas lanzan al aire ideas sueltas para producir un discurso acorde con la corrección política actual, muy bien financiado por la cooperación internacional (USAID a la cabeza), por la inútil pero bien pagada burocracia de las Naciones Unidas, y por cualquier estado que tenga dinero e interés de pagar por sus importantes proyectos (sus apartamentos, sus cenas, sus cócteles y sus proyectos de ley para encarcelar a varones pobres y racializados) que sólo benefician a quienes los gestionan. A estas feministas que siguen acumulando fama, dinero y éxito les recomendamos respetuosamente que ojala, a diferencia del anterior encuentro de Bogotá, esta vez sí podamos saber en qué se gastan el dinero que piden en nombre de todas.

Bombón

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