Archivos Mensuales: abril 2014

Yakiri, los ricos también lloran!

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Una mañana cualquiera el muro de mi FB apareció cubierto con fotos, frases y vídeos de Ellen Page, una actriz famosa que acababa de decir en público que era lesbiana, este despliegue mediático estuvo acompañado de palabras como: heroína, valiente, brava, diosa, y muchos otros calificativos que demostraban la admiración por su salida del closet. Unas semanas después hubo otra situación en la cual un grupo de activistas se manifestó enérgicamente contra lo que consideró un acto de discriminación y homofobia contra un chico gay en un centro comercial al norte de Bogotá, otra vez me encontré con expresiones como valiente y héroe. Al respecto solo puedo decir que ” es muy positivo que la gente reclame sus derechos y exija respeto, y que es importante que este tipo de acciones se sigan realizando”. Sin embargo me llama poderosamente la atención la manera como estas personas blancas y con dinero consiguen tanta visibilidad con sus denuncias y con sus acciones, al grado de que se les considere héroes aun cuando  llevan vidas llenas de privilegio, entre los cuales se puede contar el privilegio enunciativo.

Qué tan valiente puede ser una chica blanca, famosa, con dinero, que dice que es lesbiana haciendo de portavoz de una importante ONG, en una puesta en escena que me recuerda mucho al discurso de Lana Wachosky, una trans blanca, famosa y con mucho dinero. Estoy segura que las dos estaban nerviosas por el impacto y las consecuencias negativas que este tipo de declaración tendría en sus vidas y en sus comunidades. Pero si nos alejamos un poco del ruido mediático podemos ver que son personas que están protegidas por sus condiciones de clase y raza, lo que les permite vivir abrigadas por una zona de confort, una burbuja que me hace desechar la idea de valentía, y me lleva a  preguntar  ¿Por qué es tan fácil para la gente blanca y con dinero ser valiente arriesgando tan poco? ¿Por qué caemos en la trampa de aplaudirles y elevar aún más su status?

Lo mismo ocurrió con el tema del chico blanco en el centro comercial del norte de Bogotá que logró movilizar a muchas personas, ocupar la primera página de un periódico y ser el héroe LGBT de la semana, un blanco más al que le costó tan poco elevarse hasta el olimpo de los elegidos. Otros no corren con la misma suerte incluso estando expuestos a situaciones más peligrosas, como le ocurrió a un conocido músico afrodescendiente detenido en la calle por la policía simplemente por ser negro y “como todo el mundo sabe que todos los negros son sospechosos” entonces sobre este tema nadie se pronunció, supongo que es porque es cotidiano que a un negro lo agredan. Se imaginan salir todos los días a protestar por esto?

Viendo los adjetivos y el mar de elogios supongo que Ellen Page, Lana Wachosky y el chico del centro comercial son tan valientes como Yakiri Rubio, esa chica mexicana de piel oscura, lesbiana y pobre que una noche fue violada y golpeada por dos hombres, y que sin pensarlo mató a uno de sus abusadores. La misma chica que hoy es revindicada en algunos pequeños espacios del movimiento de lesbianas feministas radicales. Sin embargo, por su acción no se ganó el adjetivo de heroína. Su historia no es la de la lesbiana que habla de lo complicado que es amar a otra mujer en un hermoso escenario azul, no, lo de ella fue en la calle, con sangre, con la desesperación de quien pelea por su vida, y sucedió así porque a ella no la protegió ni el color de su piel, ni su clase social. De hecho su reacción frente al ataque de los violadores fue tachada por la justicia como defensa excesiva por lo que estuvo en prisión hasta tanto pagó una fianza muy alta.

Muchas personas pueden decir que estas historias no son comparables, que cada persona actúa desde su lugar y por lo tanto todas son dignas del aplauso y reconocimiento, de esto difiero porque parece que a quienes tienen privilegios se les pide tan poco para ser llamadx valiente mientras que a otrxs con muchísimo menos status social o económico se les tiene que ir la piel y la vida. La valentía de Ellen Page se define a tres centímetros de un micrófono mientras que la de Yakiri en segundos de vida.

Lisa S.