Archivos Mensuales: abril 2013

Yo voy a casarme vestida de blanco…

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Siempre he tenido una mala opinión del matrimonio, no me casaría ni loca y mucho menos le recomendaría a mis amigxs gays, lesbianas, trans o hetero que se casen. Es que tengo esa idea feminista fija de que el matrimonio ha sido la causa de la muerte, tortura y violación de millones de mujeres. Este contrato avalado por el estado siempre me pareció una extorsión, donde un varón le dice a una mujer: si te casas conmigo el estado y yo te protegeremos del acoso y la persecución del resto de varones, lo único que me tienes que entregar a cambio es tu libertad (se me parece tanto a las vacunas que en Colombia se pagan a los paramilitares para que otros paramilitares dejen en paz a la víctima de turno).

Entonces me cuesta entender que alguien pueda desear ser partícipe de un pacto de ese tipo, me cuesta comprender que un movimiento social o un colectivo pueda enarbolar un símbolo de la opresión de las mujeres como estandarte de la igualdad, porque la historia del matrimonio es la historia del dominio de los varones sobre las mujeres, es la historia de la compra y venta de nuestros cuerpos. Por lo tanto me parece paradójico que en nombre de la igualdad un movimiento como el de las sexualidades disidentes y algunos sectores del feminismo soliciten acceso a esta institución producida dentro del patriarcado occidental, por más que lo pienso… me confunde éticamente…

Después de estos dos párrafos me dirán que no soy consciente de que sin matrimonio no se puede extender al compañerx el derecho a la salud, a una pensión, a un seguro o a una nacionalidad. Pero se podría crear otra figura jurídica sin ese nombre, con esos mismos alcances legales (y de paso podríamos aprovechar para deshacernos de la monogamia obligatoria) cuestión que los abogadxs que trabajan en las high profile Ongs que promueven los derechos de la población LGBT saben, entonces por qué empeñarse en hacer parte de la decadente historia de este dispositivo heteropatriarcal? ¿Será porque no hay financiamiento para alternativas diferentes al matrimonio? ¿Será porque todo vale en nombre de la igualdad? Además me pregunto: ¿No es el matrimonio una estrategia miope que se olvida que las luchas sociales se inscriben en contextos más amplios? 

El matrimonio nos acerca peligrosamente al ideal de vida del sistema patriarcal capitalista, con todos sus prejuicios y control sobre el deseo, el amor, el dinero, el tiempo y la parentalidad, nos normativiza hasta moldear la incómoda excepcionalidad, la diferencia donde reside el verdadero peligro para el orden existente. Como sostiene Yuderkys Espinosa “Es interesante, sin embargo, como al menos en el caso de los movimientos socio sexuales, lo que se observa es que el proceso que precede al avance legislativo está acompañado por la negociación de ciertos aspectos de esa diferencia que resultan incómodos. Debería añadir que tales aspectos son justamente aquellos que resultan consustanciales a “su” diferencia, aquello donde justo se pone en riesgo el modelo normativo”.

Cuando abro esas revistas donde aparece la lesbiana blanca de clase media con su esposa, ambas sonrientes y atractivas de acuerdo a los patrones de belleza hegemónico, con sus dos hijos o hijas (vestidos respectivamente de azul y rosado, con carritos y Barbie incluidos) no puedo dejar de pensar en el modelo de la familia nuclear heterosexual, la única diferencia es que la última tiene esposo y no esposa. Pienso entonces en lo poco que ha cambiado el mundo y en como una potencial revolución se convirtió en un retrato kitsch.

Nota: Ayer, encontré este párrafo en un post de una abogada de Colombia Diversa, que me deja aún más preocupada porque confirma la miopía conceptual y política que hay detrás de esta iniciativa:

Sí, se sabe que el matrimonio como institución trae aparejada una historia que le provoca escalofríos a ciertas feministas y a algunos librepensadores, pues lo asocian con el patriarcado y el control de la sexualidad. Sin embargo, no nos dejemos engañar: lo que en realidad se está discutiendo es una concepción de Estado, la garantía de los derechos más básicos y la posibilidad de definir el rumbo de nuestras vidas sin que ello nos cueste el ostracismo social y jurídico.

 Lisa S

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FEMEN: FÉMinas Eurocéntricas que no entienden Nada

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FÉMinas Eurocéntricas que no entienden Nada

El cuerpo es un campo de batalla, y la nueva onda FEMEN una muestra de ello. El primer recuerdo que tengo de ellas, fue mientras veía el noticiero del medio día. Presentaban uno de esos extensos, repetitivos y aburridores reportajes sobre la elección del nuevo Papa y en contraste con tanta capa roja, abrigo y guante de terciopelo, apareció una noticia que hablaba de una protesta feminista que irrumpía el escenario “espiritual” y mojigato del momento. No sé si ya eran famosas, pero ahí conocí a las FEMEN. Me llamó la atención más que la propia desnudez de sus pechos marcados con frases, la reacción de la gente y los comentarios de los periodistas. Siguieron apareciendo otras cuantas veces, y por ello me decidí a buscar más información en internet descubriendo a este movimiento planetario que figuraba como si estuviera revolucionando el mundo.

La imagen se volvió recurrente. Aparecían las mismas chicas europeas y la escena me empezó a parecer predecible: siempre sujetadas de ambos brazos por dos hombres muy serios de la policía (que intentan evitar mirar sus senos), siempre expuestos los mejores ángulos de sus rostros perfectamente maquillados, labios carmesí y flores que dan un toque “femenino” al asunto. Como en cualquier planeada escenografía de comercial para revista de glamour, siempre la conexión perfecta entre fotógrafo (supongo hombre), policía y activista fashion. Todo esto me hizo pensar: ¿cuál ha sido la estética de la protesta feminista que he vivido? Porque no se parece en nada a esto que veía, y no porque fuera menos divertida, colorida o desnudista…

Pasó pues, lo del ancianito patriarca todo poderoso (el Papa), y estas chicas seguían protestando de la misma manera por diferentes causas. Les hicieron entrevistas, se volvieron toda una celebridad…  Los medios insistieron en darles cobertura, pero cada vez más dentro de la sección farándula.

Si bien, el desnudo no es mi práctica reivindicativa, entiendo el poder transgresor que ha tenido en el arte, en espacios como los encuentros feministas, manifestaciones como la marcha de las putas, y recuerdo especialmente una portada que tuvo la página de Mujeres al Borde… el cuerpo sin duda es combativo.

Pero con todo y mis sospechas, mi crítica hacia las FEMEN, tiene que ver con sus recientes declaraciones sobre el significado de sus acciones y su interpretación del feminismo. En una entrevista a un portal español, aclaran que no son feministas, sino femeninas porque se trata de mejorar la imagen.

…”esta sociedad machista ha convertido el feminismo en un estereotipo: mujeres poco menos que barbudas, deseosas de acabar con los hombres y que hacen el amor entre ellas. Y había que cambiar esa percepción. Una mujer atractiva, en minifalda, con tacones altos y bien maquillada no tiene por qué ser tonta. Se puede ser sexy, femenina y, al mismo tiempo, inteligente, activa, y sabedora de lo que pasa alrededor”.

Reclaman el derecho a protestar sin dejar de ser bellas, atractivas y por supuesto, heterosexuales. Curiosa protesta cuando se han manifestado por los derechos homosexuales y ahora hasta quieren liberar a las mujeres musulmanas (aquí una muestra de su reacción). Pero entonces ¿Les preocupa que se las tilde de lesbianas? ¿De nuevo la fórmula lesbiana=fea? ¿De verdad hay algo transhistórico y universal que se llama “belleza” de la que se ufanan? y ¿No se han preguntado por sus propios tacones antes de pretender cambiar los atuendos de otras?…

Me pregunto si en su próxima aventura de salvación se les ocurrirá protestar por la “liberación” de las mujeres indígenas de Latinoamérica. ¿Qué les dirán a las mujeres indígenas que en mi país (Colombia) tienen sus pechos desnudos con marcas hechas de tintas vegetales? ¿Que se cubran?

Creo adivinar en estas mujeres FEMEN, la eterna misión salvacionista eurocéntrica, que esconde la intención de decirnos cómo vivir, cómo protestar y hasta cómo ser feminista y por supuesto afectado por los lugares comunes y los estereotipos raciales y de género.

El cuerpo es político. Un cuerpo de mujer sea negra, indígena, mestiza, habla solo. Un cuerpo desnudo es un grito. Y de esta manera, particularmente las feministas hemos gritado durante años. Cada cuerpo está marcado, no solo por una tinta, sino por sus cicatrices, sus formas, su color, su edad, por la exclusión, por el patriarcado… Estamos hechos y hechas de un conjunto de palabras mudas con las que conversamos y nos conversan. Discriminamos y nos discriminan. Nuestros cuerpos desnudos también se mercadean, se negocian y se usufructúan. Apostamos por ser cada vez más ser dueñas de nuestros cuerpos y disfrutar nuestras diferencias…

Así con mi cuerpo redondito, pequeño y mestizo, hoy mi grito es decolonial ¡por favor FEMEN no me liberen!

Burbuja 

El mesías del feminismo

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speakerTodas o ¿casi todas? hemos enfrentado en espacios mixtos a algún macho cabrío, que posa de progresista, intelectual y “solidario” con las luchas de las mujeres que en medio de un debate sale con alguna perla machista. Es toda una puesta en escena: pone aquella cara de sabio, cruza la pierna, toma aire y expulsa lo mejor que puede salir de su boca, la producción más valiosa de su brillante cerebro, la frase que constituirá a futuro el argumento aplastante que trasformará para siempre al feminismo: él, un hombre, pondrá al feminismo contra las cuerdas una vez escupa su máxima: “Es que hay feministas que no quieren equidad sino venganza”…

Si bien caricaturizo, porque en realidad la frase la leí en Facebook, no pinto un escenario ficticio. Por el contrario, me sirve de ejemplo para plantear cierto tipo de prejuicio contra el feminismo por parte de individuos cuyas pretensiones no son otras que reproducir su privilegio patriarcal acercándose a los grupos, redes o de manera individual a algunas feministas intentando posar de aliados. De partida, lo que más critican es lo que denominan “rabia” o “resentimiento” que al parecer se nos ve muy feo, porque deberíamos sonreír más, ser más amables y ver lo bella que es la vida. Pues ¿qué le vamos a hacer? Vivimos un mundo clasista, racista, sexista y xenófobo, donde nuestra vida no importa y por eso morimos de manera diaria sin que a casi nadie le interese. Somos golpeadas, humilladas, violadas, a algunas ni siquiera las dejan nacer por ser clasificadas hembras y a otras las matan por “amor”… Muchas somos pobres, no tenemos trabajo digno o ganamos mucho menos por nuestro trabajo… sólo por hablar de un par de cosas…. ¿Por qué carajos debemos ir por ahí sonriendo así sin más?

Luego está eso de lo mal que se ve que odiemos a los hombres, por tanto, lo complicado que es que alguien pueda llegar a pensar que si somos feministas somos lesbianas… ¿Alguna vez podrán entender que decirle a alguien lesbiana no es un insulto? Porque el amor entre mujeres del tipo que sea (filial, erótico, sororo, etc., etc.) es revolucionario y transformador en sí mismo, porque escapa de la norma heterosexista que nos enseña a competir entre nosotras o a odiarnos y eso es retar este sistema de privilegio. Y si, si hay odio contra el privilegio patriarcal, que otorga prerrogativas incluso a aquellos que son ineptos o incapaces en cualquier campo. A aquellos que se amparan en la ventaja y son incapaces de criticar la opresión y menos aún de poner en cuestión su propia posición de opresores en ciertas relaciones.

Por cultura general, informamos que tampoco nos insulta que nos llamen perras, putas o promiscuas… Si, muchas de nosotras vamos por la vida experimentando con nuestro goce, buscando placer, orgasmos, en fin, ejerciendo nuestra libertad sexual y si eso va en contra de algún tipo de moral… ¡pues que bien se pasa siendo feminista!

Finalmente, está lo del objetivo ulterior del feminismo. Que al parecer desde el punto de vista del macho iluminado no está claro para nosotras. Por eso nos lo quiere proporcionar… unos dirán que es la equidad, otros hablarán de igualdad, y el que tenga más experiencia en el mundo de las ONG´s hablará de la garantía de derechos… Pues les contamos que el feminismo enfrenta el reto de hacer una revolución, que si bien inició hace tiempo, se mueve lento, porque pretende transformar desde sus bases mismas la sociedad en la que habitamos y convivimos. El feminismo busca construir un mundo habitable y digno para lxs seres humanos lo que necesariamente pasa por cambiar nuestras relaciones con la naturaleza, con los otros seres, entre nosotras y si, hasta con los varones clase media, educados, con ínfulas de blancos o de progresistas: que de algún modo tendrán que aprender que no son el centro del mundo, ni el referente, ni la medida de la cosas y menos la luz que erradica la ignorancia del mundo.

Bombón