Archivos Mensuales: febrero 2013

Cuando me canso de ser humana…

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Desde que tengo memoria me encantan los perros, es mi animal favorito y hace poco mientras consentía al mío, pensaba qué sería de mí si fuera como él. Aunque esta manía humana y misógina de volver lo femenino algo despectivo, seguro genera úlceras a unos cuantos, si digo que por momentos quisiera volverme perra, una perra feminista.

Considérenlo. Siendo perra me puedo librar de ataduras sexuales por ejemplo, ¿No es maravilloso que pueda meter mi hocico donde quiera, disfrutar de un sin fin de olores y sensaciones sin rubor alguno, en plena calle, a plena luz del día? Salir corriendo libremente, atravesar prados a media noche, y asustar a uno que otro sujeto de esos que me encantaría espantar cuando en la calle acosan mujeres.

No tener que esforzarme por dar argumentaciones sobre la igualdad, simplemente ladro y si no queda claro, muerdo. En algunas reuniones feministas y en el trabajo quedarme dormida sin problema, mientras me consienten y me miran con ternura. No tener que utilizar ningún tipo de aditamento sanitario y artificial para resolver mis asuntos gástricos, ginecológicos y obstétricos.

Jugar con cuánto perro se me atraviese, sin importar su raza, tipo de pelo o la marca de su alimento. Sería una perra feminista feliz, con un olfato agudo para evitar encuentros no deseados y para encontrar los que me satisfagan.

Podría disfrutar librándome de algunas restricciones de mi humanidad de cuando en vez. Zafarme un poquito de la razón, librarme de los prejuicios y de las prevenciones con respecto a la sexualidad, al cuerpo, a las relaciones con otros y otras.

Sé que una perra no podría tener un blog y charlar con sus amigas perras de otras latitudes, así que sin negar estas ventajas y todas las demás que tiene el hecho de ser humana, quisiera invitarles a dar una mirada a los animales que tengan a su alrededor. A sus gatas o gatos, a sus perras o perros, a sus gallinas… les ayudará a recordar que existen otras formas de relacionarse para las que no se necesita de un gran cerebro.

Reconózcase una o uno más entre los millones que viven en esta tierra. Aprenda los estilos que más le llame la atención y tómelo como ejemplo de vida. Le dará gusto imaginarse a sí misma, como en mi caso, siendo una perra feminista campante y radiante corriendo feliz por la pradera…

Burbuja 

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