Licenciosa

Estándar

A veces es bueno descubrirse licenciosa.

Des-en-polvarse de las convenciones, de la inevitable, tramposa interiorización del patriarcado.

Disfrutar el cuerpo, descubrirlo en nuevas curvas, quitar el freno cuando se quiere, cuando se es autónoma en su disfrute, cuando esto no es impuesto ni por el amor, ni por la necesidad de ser querido o aceptado por otro, ni cuando es parte de la obligación que imponen las relaciones amorosas.

A veces es necesario reivindicar el placer, el goce como fines supremos de los instantes. A veces es profundamente seductor reconocerse bella, vanidosa, coqueta…  A veces es productivo encontrarse con una misma, desbordarse en sudor, en lágrimas, en carcajadas, en imaginación y desconcharse poco a poco, como rompiendo un cascarón para volverse a encontrar con una misma, para recuperarse y reinventarse. A veces es provechoso vivir al limite, ensayar la libertad para la autonomía y la autonomía para la libertad, toparse con la alegría a cada segundo, construir la felicidad con lo más pequeño y lo más grande. A veces es tan productivo estar sola y reírse de una misma, pensarse en sus boberías, en sus niñerías, en sus miedos.

Otras veces resulta tan productivo reírse de si misma en compañía, reírse del mundo, subvertir tanto orden impuesto…  comer, bailar, beber, dormir sin pensar en las porciones correctas, en los movimientos apropiados, en las horas necesarias… Desatarse de las convenciones burguesas que hasta los de izquierda detentan. A veces es bueno dejar de ser  “políticamente correcta” de ciertas maneras para ser personalmente feliz.

A veces viene bien olvidarse de salvar el mundo y comenzar por salvarse a una misma de ese mundo egoísta, violento y cruel que nos rodea. Empezar por cuidarse, alimentarse y fortalecerse interior y personalmente para desde ese yo-revolucionado poder construir con otras y otros, con los cercanos  y luego extender esas “mini revoluciones” (Burbuja, 2012) a otras y otros con quienes puedes entrelazar sueños, utopías, horizontes de lucha  y transformación … bailar emancipándose, como haciendo una fiesta permanente donde la alegría es uno de los fines supremos, donde puedes alcanzar la felicidad y ser tú, no un yo impuesto … A veces apasiona descubrirse la mujer apasiona que se es para la vida en todas sus esferas … Y no a veces sino que más bien siempre es bueno dejar que esa pasión interior sea el motor de tu vida. Entonces te descubres subvertora, imparable, victoriosa, vertiginosa, imaginativa y porque no, astuta como una zorra…

Bellota

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