Archivos Mensuales: abril 2011

La misoginia

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La primera vez que escuché esta palabra fue en la universidad. Mi profesor de teorías del poder tenía un chiste al respecto: “Qué es un misógino: un hombre que odia más a las mujeres de lo que ellas se odian entre sí”… Siempre había una carcajada general en el curso, pero recuerdo que yo no lo encontré gracioso. Yo no conocía el feminismo, nunca me había pensado como mujer y no lo hice hasta años después, sin embargo, me quedaba pensando por qué había hombres que odiaban a las mujeres (sin ninguna otra razón que ser mujeres) y lo que me impresionaba más por qué decía que las mujeres nos odiamos como una realidad autoevidente, como algo natural.


El feminismo me permitió entender que la misoginia es el odio a las mujeres que impregna las culturas que conocemos, al Estado, las religiones, la educación, el capitalismo, la publicidad, el amor, el sexo, etc. Lo más peligroso es que está sembrado sutilmente en quiénes somos y qué pensamos… Cada vez me convenzo más que una forma de derrotar al patriarcado es cambiando las relaciones entre nosotras: dejando atrás la mediación de los varones entre nosotras; teniendo y cuidando a las amigas, acercándonos a nuestras madres, hermanas, sobrinas, hijas; amando distinto a nuestras amantes. Debo aclarar sin embargo que el odio patriarcal no se cambia por amor patriarcal sino por reconocimiento, respeto y/o solidaridad entre nosotras.


Bombon

¿Feminista decolonial?

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Mujer, construida por el patriarcado como todas. ¿Blanca, mestiza, negra, indígena? Blanca evidentemente no soy. Tampoco quiero serlo. Negra, aunque quisiera es difícil. Mestiza me han construido. En una suerte de conciencia histórica mestiza me he querido reconocer. Sin embargo el mestizaje es la ideología construida para negar lo indígena y lo negro. Así, he sido construida y me he construido inconscientemente negando al “otro”. El lenguaje puede serpa como sabemos las feministas, pero también es potencia para reinventar el mundo. Entonces, ¿mestiza, indígena? El mestizaje ha sido parte de la profundización de un proceso de desindianización que niega a los pueblos originarios de la tierra en la que nacimos, de la Pacha Mama que nos alberga. Vuelvo y pregunto: ¿indígena? ¿Pero qué es ser indígena? Fuera y dentro de Colombia mi apariencia física me delata. No soy igual a las mujeres de mi línea materna, más bien soy distinta. Soy más cercana a la apariencia menos clara de mi línea paterna. ¿Quizás Muisca? Volteo la mirada al pasado reciente y al lejano y me encuentro con Huitaca. Luna, mujer fugitiva, Lechuza. Huitaca muisca, hace días me habita desde la conciencia del arte y de mí ser sin haberle reconocido plenamente en la profundidad del lazo de la historia que nos une. Yo, mujer construida por el colonialismo y la colonialidad del poder. Mujer fenotípicamente específica, pero no mujer que se deja esencializar. ¿Qué es ser indígena? Mujer cruzada por el patriarcado y el colonialismo. Mujer educada en América Latina, como todas, para negarse mujer e indígena. Mujer re-andando el pasado para reinventarse diariamente. Mujer, feminista, decolonial. Mujer que escucha, dialoga y se pregunta: ¿qué tanto niega la idea de América Latina nuestro pasado ancestral? Las feministas nos han enseñado que lo que no se nombra no existe. Abya Yala llaman a este continente los indígenas cunas luchando por tener una propia representación, enunciación y control de un territorio ancestralmente suyo y arrebatado por el blanco español. Huitaca, apellido materno y paterno, linaje ancestral, árbol genealógico, ramas de un árbol que se juntan, hojas de esas ramas que resisten la violencia que como mujeres nos ha habitado y a la cual hemos resistido. Entonces también Antígona. Mujer que viaja a lo más profundo de su ser, en un viaje interior, ancestral, que también es colectivo.
Bellota Huitaca

Despatriarcalizar las emociones

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He emergido de mi misma. De mis profundidades, de mis entrañas. Me he descubierto de nuevo mujer y libre, pero antes mujer y subordinada. He descubierto como el patriarcado me construye y les construye a ellos, los hombres. Me pregunto cómo vamos a hacer para compartir con hombres menos patriarcales,para no renunciar quienes queremos al amor heterosexual, a la felicidad desde esa orilla. Para no renunciar a construir otras formas de amor, de amar. No quiero ser la madre de ningún amante, ni quiero encontrar ningún padre en los hombres. Quiero un par, un compañero, un amante, un amigo. No un enemigo. Quiero inventar la palabra amor y el acto de amar. Quiero amar, cuidar, soñar, gozar desde la mujer que soy. No desde modelos de mujeres impuestas. Quiero poder ser yo: si, esa malgeniada y gruñona, caprichosa, niña, tierna, inteligente, impulsiva… creativa, caliente, apasionada. También la perezosa de algunos días, la rebelde con los esquemas del amor impuesto y del amor de-construido. Quiero ser yo sin restricciones. Quiero ser alguien con quien pueda ser. Quiero crecer emocional, política, intelectualmente con alguien que al mismo tiempo crece conmigo. Quiero querer. Amar amar. Desear desear. Quiero días de orgasmos infinitos, otros de comidas, de dulces, de cientos de libros, de películas, de canciones, de copas de vino. Días de reposo, días agitados. Días en los que no aprendo nada y otros en los que mi mente y mi corazón convulsionan sentipensamientos. Quiero cambiar mi mundo desde mi misma, desde mi diario caminar, desde mi cuarto y mi cama. Quiero alguien con quien llorar, con quien reír, con quien dialogar y si hay diferencias, alguien con quien poder discutir. Quiero ser yo. No quiero ni el patriarcado de los hombres, ni el del Estado, ni el del miedo, ni el de la violencia, ni el de la soledad o el amor configurados en clave de patriarcado. Quiero y mientras quiera habrá vida para aprender y luchar.

Bellota

Diatriba contra un activismo poco iluminado

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El pasado domingo mientras revisaba el periódico me encontré con una noticia de primera página en El Tiempo (el periódico de dudosa reputación más leído de este país). El título rezaba “comunidad gay comulga y reclama a Iglesia por no permitirle adoptar”, debo decir que quedé confundida, tanto así, que decidí revisar la página web de El Espectador y entonces, fue total la “revelación” (ahora con video). Y es que al parecer la moral cristiana no solo dictamina y contamina el quehacer del estado, sino también el de las y los activistas del sector LGBT. Es como si todos quisieran ser bendecidos/as…… el presidente comulga, el procurador comulga….la comunidad gay comulga y pude constatar por Facebook que muchas/os activistas LGBT se quedaron con las “ganas de comulgar”…….porque todos somos cristianos, porque la homofobia no es cristiana (Para la información de muchos/as, el cristianismo que llegó a occidente es misógino, homo fóbico y patriarcal y no hablo de la iglesia, hablo del pensamiento cristiano, ese que trajo el apóstol Pablo y que es el que se conoce desde Roma hasta Bogotá.)

Que miedo de ese activismo que promueve la moral religiosa, y que ayuda tan valiosa le da a un estado que no está interesado en salir del atavismo religioso. Este es el tipo de activismo que hace que las discusiones políticas en este país sigan siendo con la Biblia en la mano y la ostia en la boca (sino me creen vean la foto de El tiempo)

Y por supuesto cada quien es libre de creer en lo que se le de la gana, pero reniego de cualquier imposición de fé ya sea que provenga del estado o de la Mesa de Trabajo LGBT de Bogotá. Tuve la impresión de que esa acción fue una imposición de corrección política para toda una “comunidad” de lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas que queda bajo la representación de la dirigencia política (o religiosa?) de la Mesa, y para quienes la opinión de la iglesia no es determinante, ni importante. Esta frase del comunicado lo dice todo “Nosotros, los homosexuales, también somos fieles católicos y ciudadanos de buena voluntad”.

La noticia debió titularse “Comunidad gay católica, comulga y reclama a la iglesia por no permitirle adoptar”. (Y leyendo bien este titular me estoy enterando que la iglesia se encarga de la legislación civil, ya que ella es la que permite adoptar o no)….ya los puedo imaginar esta semana santa comulgando felices y diciéndole a sus hijos e hijas que ser católico es lo máximo, pero que por favor no cuenten que viven con dos mamás……

Casi lo olvido!…y es que respiré un poco mas tranquila cuando me di cuenta que las lesbianas no estuvieron representadas….(al menos eso pude deducir al leer las camisetas y el comunicado)

POR UN ACTIVISMO LAICO!!!!

LISA

Por un Estado laico, destitución del procurador!

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Uno de los principios de la democracia es la pluralidad política que en pocas palabras es que todas las personas que hacen parte de una comunidad política tienen el derecho a expresar sus opiniones y sus puntos de vista, y tienen además, el derecho a que dichas opiniones se debatan con las de otras personas en igualdad de condiciones. Es por ello que en la democracia se pueden expresar incluso ideas clasistas, autoritarias, racistas, sexistas u homofóbicas. Las personas que expresan este tipo de creencias son ciudadanos y ciudadanas que pueden defender sus puntos de vista dentro del margen institucional-legal. Este razonamiento tropieza sin embargo, con el hecho de que muchas de estas personas, tienen además poder político, económico y/o social; lo que hace que las ideas contrarias tengan menos difusión o aceptación. Esto en el campo de la ciudadanía abstracta.

Ahora en el campo de la política real, el hecho de que ciertas personas busquen no sólo defender o difundir su clasismo, racismo, sexismo u homofobia sino que traten de imponerlos como norma porque ocupan un cargo público es inadmisible. Colombia es un Estado laico por tanto, la salud y la vida de las mujeres no puede seguir estando en riesgo por la burda imposición de valores retrógrados, además de irrespetuosos de las leyes que ha ido produciendo el Estado colombiano. El sexismo del procurador excede los márgenes de la opinión individual: trata de imponerlo como norma general, desde el cargo que ocupa y eso es intolerable. ¿Quién le pide cuentas al procurador? ¿Cómo se puede posicionar la necesidad de que sea declarado insubsistente?

Bombón

Sueño erótico político en una laaaarga noooche bogotana

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…debo decir que me encantaría que hubiera más feministas lesbianas en los espacios feministas bogotanos que frecuento. Recuerdo que cuando comencé a incursionar en ellos, me emocionaba con ese sueño de encontrar muchas lesbianas luchando por transformar este heteropatriarcado en el que habitamos. Casi podría decir que tenía un sueño erótico político….del que me desperté abruptamente cuando comencé a escuchar tantas historias de varones infieles, de varones prepotentes, de varones incapacitados para escuchar…..de varones…..varones (y varones hasta el infinito) amados por esas feministas…..y bueno entiendo que el aparato ideológico del patriarcado osea, el amor romántico, haga estragos en la construcción del deseo de las mujeres. Pero pasan los años y esas feministas siguen con estas mismas historias de amor-sufrimiento por los varones. Parece como si el feminismo no tocará sus vidas o su deseo (y eso que lo personal es político, que tal si no).

..……aunque creo que otras feministas me podrían decir…que en realidad se trata de una cuestión de mala suerte….y que hay otros espacios en donde mi sueño erótico político es una deliciosa realidad….si es así, por favor extiéndanme una amable invitación….

*LISA

Yo y el sexo

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La gente me encuentra interesante cuando le digo que no tengo problema en tener sexo cuando el deseo y la oportunidad se juntan, sin ningún tipo de requisito previo o compromiso posterior. Les parece sensual que sea una libertina orgullosa de serlo. De hecho les causa gracia que, sin rodeos, vaya directamente a lo que quiero. En teoría, esta gente disfruta de mi tal como soy y aprovecha muy bien mi decidido empeño de gozar del sexo siempre que pueda. Lo curioso es cuando se dan cuenta que soy así con cualquier persona que me guste, es decir, que no es una historia, sino que en efecto, puedo hacerlo con cualquier persona que acceda, en el momento en que yo decida; mi encanto de repente se desvanece y no soy más que una promiscua, devora hombres-mujeres, “sin corazón”. Todavía no puedo entender ¿por qué alguien pide “fidelidad” a una persona que se declara promiscua? Mi atractivo inicial súbitamente deviene en defecto inexcusable. Resulta que no solo el amor que nos han enseñado a sentir es posesivo y manipulador, el sexo también lo es. O tal vez como lo afirmó Lisa al leer este escrito, para las mujeres, el sexo sin amor aún es pecado!